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Castillo de Bejís

Catálogo de Bienes Protegidos del PGOU de Bejís.
 

Ubieto Arteta sostiene la hipótesis de que la conquista definitiva del Reino de Valencia se inicia, posiblemente el año 1228, con la toma de Bejís por los vasallos de Pedro Fernández de Azagra, señor de Albarracín, caballero navarro y vasallo de Jaime I, y se apoya en dos pruebas documentales. a) En las efemérides turolenses se cita: "anno MCCXXVIII, don Nunyo; fue la langosta e fue preso Bexis. b) En la carta árabe que el rey Zeyt Abu Zeit escribió al califa al Ma'mum (Marraquex), comunicándole la toma de Biaxaix (Bejís) en la frontera de Valencia. En 1245 el castillo y tierras anejas, son donadas por Jaime I a la Orden de Calatrava. Fue cabeza de una "Comanda" con voto en las Cortes Valencianas. Con Carlos I pasó a la Corona y en tiempos de Isabel II y con el título de Encomienda, perteneció al infante D. Francisco de Paula. En el siglo XVI, el castillo fue objeto de numerosas reconstrucciones y reformas así como de trabajos de refortificación. En siglos posteriores, el castillo se vio inmerso en diversos acontecimientos bélicos. Así, se tiene constancia que durante la Guerra de Sucesión el castillo albergó un importante contingente militar. En la Primera Guerra Carlista (1833-1840) los partidarios del infante Carlos María Isidro se hicieron fuertes en el castillo y en 1839 la fortaleza va a vivir uno de sus últimos acontecimientos históricos. "Los Carlistas fortificaron seriamente a Bejís, Alpuente, Chelva y otros lugares estratégicos". Antonio Pirala relata el sitio y rendición de Bejís a manos reales, siendo derrotados por las tropas isabelinas el 22 de mayo de 1840 después de cruentos combates que volverían a repetirse un siglo después durante la Guerra Civil. DATOS ARQUEOLÓGICOS Los primeros datos arqueológicos nos los ofrece Alcácer Grau quien nos dice que se habían “encontrado entre sus escombros cerámica ibérica y romana y monedas de bronce, entre ellas una del emperador Commodo con inscripción muy borrosa”. Según Macián Lázaro, a finales de los setenta se encontró otra moneda: “Se trata de un AS, acuñado en honor de la esposa de Filipo I (244-249), en la que se puede leer en el anverso MARCIA OTACILIA SEVERA AVG y en el reverso CONCORDIA AVGG S C.”. La actuación arqueológica realizada en el año 2000 en el Castillo de Bejís se enmarca dentro del “Proyecto básico y de ejecución de consolidaciones urgentes de fábricas del Castillo de Bejís”. El planteamiento inicial era la realización de una serie de sondeos arqueológicos en la zona de la muralla noroeste. Sin embargo, las intervenciones contempladas en el proyecto arquitectónico suponían remoción de tierras, por lo que los trabajos arqueológicos en el Castillo contemplaron además de la apertura de cuatro sondeos, el seguimiento de todas las actividades dentro del recinto fortificado que supusieran movimientos de tierra. La localización, número y dimensiones de los sondeos estaban predeterminados en el citado Proyecto, por lo que se planteó la realización de cuatro sondeos de 3 x 3 metros en los puntos señalados en la planimetría general del proyecto. Sondeo 1: situado en el área más cercana a la supuesta primitiva entrada del Castillo. Sondeo 2: situado más al sur del S-1, pasada la torre y enfrente de la otra área de actuación, la del aljibe. Sondeo 3: su emplazamiento abarca el área donde se observaba la apertura de dos huecos en el lienzo de muralla. Sondeo 4: localizado en el punto donde el lienzo de muralla se unía al farallón rocoso que actuaba como continuación de la línea defensiva hacia el sur. En cuanto al resto de las áreas de actuación en las que los trabajos se centraron en el seguimiento arqueológico de las obras, se les asignó la siguiente nomenclatura: Sondeo o Área 5: al área situada a la izquierda de la entrada actual al castillo y que incluía parte de la torre que debía repararse. Sondeo o Área 6: área grande de la “torre” central y recinto defensivo interno. Sondeo o Área 7: zona del aljibe y los posibles muros que delimitaban un recinto fortificado intermedio. El proyecto contemplaba una actuación en la fortificación norte que flanquea la primitiva entrada al castillo y donde se localizan una serie de dependencias subterráneas y aljibes. La intervención arqueológica en esta zona fue substituida por la apertura en extensión del Sondeo 6 por motivos de seguridad (entibamiento de las estancias subterráneas). Como hallazgos más relevantes cabe destacar la documentación de varias fases de ocupación en el cerro ocupado por el Castillo de Bejís. Así, los materiales más antiguos pertenecen a vasos realizados a mano, de factura cuidada y que pueden adscribirse a la Edad del Bronce. La siguiente fase documentada está formada por materiales pertenecientes al periodo Ibérico Final, con fragmentos de tinajas y tinajillas, una fusayola y cerámica de cocina ibérica. Del final de este período se han podido recuperar fragmentos cerámicos de Campaniense B, lo que nos permite fechar el conjunto en el siglo I a.C. De época romana imperial se encontró un fragmento de piedra caliza gris perteneciente a una inscripción funeraria romana. Se trata del fragmento superior izquierdo de una estela funeraria romana en la que se puede leer: . L AN SE En la primera línea aparecen las letra L y un nexo que forman la A y la N y cuya traducción sería Lucio Antonio. En la segunda línea aparece una S y lo que parece ser una E (la parte inferior de esta letra está fragmentada), que pertenecerían al “cognomen” del difunto. Siguiendo el orden cronológico, los materiales aparecidos que documentan otra fase de ocupación corresponden a fragmentos cerámicos de época islámica pertenecientes a ollas de cocina en su mayoría, aunque también destaca la aparición de varios fragmentos decorados con cuerda seca parcial y en verde manganeso, lo que nos aporta un encuadre cronológico entre los siglos XII y XIII. La siguiente fase documentada pertenece a la ocupación cristiana del recinto, con restos cerámicos de loza gótico-mudéjar y la presencia al menos dos croats, pertenecientes a la ceca de Barcelona. Las dos últimas fases de reocupación del Castillo coinciden con dos episodios bélicos: las Guerras Carlistas y la Guerra Civil, habiéndose recuperado abundantes restos materiales como bolas de cañón, balas, etc. Valoración de los restos aparecidos. La excavación efectuada ha permitido documentar por vez primera una larga ocupación que abarcaría al menos desde la Edad del Bronce. Además se ha podido constatar la gran potencia estratigráfica existente en el primer recinto defensivo, con cerca de 3 metros de lienzo de muralla conservada en los sondeos realizados. Este hecho permitiría planificar una actuación extensiva en toda la plataforma recuperando así el lienzo defensivo externo y sus torres anexas, que en algunos puntos podrían alcanzar hasta los 5 metros de altura. Por lo que respecta a la plataforma media, rodeada por un segundo lienzo defensivo, la actuación efectuada ha permitido perfilar un doble aljibe con un sistema de desagüe bien conservado (con un mínimo de 4 metros lineales) y que puede estar comunicado con los aljibes de la plataforma superior. El último recinto, parcialmente afectado por la instalación de un repetidor de televisión, presenta igualmente una gran potencia estratigráfica, habiéndose conservado al menos 4’5 metros de altura y un lienzo de muralla con al menos metro y medio de altura.

 

Vista aérea.

 

 

 

 

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