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Ajuntament de Bejís

Exploraciones Arqueológicas

Bejís

EXPLORACIONES ARQUEOLOGICAS EN BEGÍS (CASTELLON)
José Alcácer Grau

I

Durante mi estancia en Begís, he recorrido parte de esta comarca recogiendo cuantos datos de carácter prehistórico encontraba o me comunicaban los naturales del país, datos que en forma de fichas, quedaban archivados en espera de ocasión favorable para un estudio más detenido. De ellas, unas se refieren a simples hallazgos esporádicos, otras a lugares en los que el cultivo ha destruído todo posible yacimiento, y otras, en fin, más interesantes, a puntos en los que .la excavación es de esperar que sea fructífera. Solamente de los datos más destacados damos noticia en la presente comunicación.

II

Begís se halla en una comarca montañosa entre Valencia y Aragón, siendo el paso natural de estas regiones. Aún hoy día, por allí pasan todos los ganados trashumantes que, por veredas antiquísimas jalonadas por restos prehistóricos, se dirigen de una a otra región. Una de estas veredas conserva el nombre de «camino romano de Liria». Las estribaciones de la Peña Escabia, que se eleva en las proximidades, ocupan todo el término. Dos pequeños ríos, el Palancia y el Canales, que confluyen en una aldea, denominada Las Ventas, le atraviesan formando pequeñas huertas (fig. 1ª).
La población de Begís es hoy una pequeña villa situada en lo alto de un cerro, unido por un corto collado a otro mayor denominado El Pelao, al que le sirve de contrafuerte. Su aspecto presenta el típico de las poblaciones ibéricas, con defensas naturales inexpugnables, con un solo acceso por la parte E., de fácil defensa. Fué una población romana, asentada sobre otra ibérica, que debió tener cierta importancia, a juzgar por los numerosos restos de dicha época encontrados y según las referencias que de ella hay consignadas en las obras de nuestros historiadores regnícolas1 (1). En su parte más elevada se encuentran restos de un castillo derruído durante las guerras carlistas del siglo pasado; ha sufrido diversas reconstrucciones a través del tiempo y tiene un origen preromano; habiéndose encontrado entre sus escombros cerámica ibérica y romana y monedas de bronce, entre ellas una del emperador Commodo con inscripción muy borrosa.

Fig. 1.- Plano de los yacimientos arqueológicos de la comarca de Begís

En mis exploraciones por toda esta comarca he hallado diversos vestigios de la industria humana, sílex, objetos de bronce, cerámica de varias épocas, etc. La labor destructora del tiempo y de los cultivos ha hecho desaparecer estas primeras manifestaciones del paso del hombre primitivo.

a) En las afueras de la población, existe un acueducto en estado ruinoso formado por siete arcos de medio punto, conocido con el nombre de «Los Arcos». Según testimonio de Cortés es romano, aunque debido a las varias reparaciones que ha sufrido, no nos atrevemos a compartir dicha opinión2(2). Dicho acueducto está formado por arcos de grandes sillares lisos; la zona de unión de los arcos se protegió por la vertiente S. con piIastras de base triangular y por la vertiente Norte con otras de base cuadrangular. La disposición de los refuerzos triangulares parece indicar que en algún tiempo las aguas correrían de S. a N.

b) Al construir la carretera de la estación, junto al actual puente sobre el Palancia, se descubrieron hace algunos años unas sepulturas protegidas por losas planas; según manifestaciones de los obreros. En el talud aún pueden verse el hueco y algunos huesos de una sepultura cortada en sentido longitudinal, apreciándose igualmente la existencia de muros. En cualquier lugar del mismo hay pequeños fragmentos de cerámica ibero-romana. En un campo contiguo existen restos de una edificación y por todos los alrededores son frecuentes los restos de cerámica, entre ellos hemos recogido una contera de ánfora ibérica y un trozo de sigillata con adorno de óvulos alargados. Esto nos hace suponer que los enterramientos sean de la misma época.

Siguiendo la margen del río aguas arriba y separado de la anterior zona por el camino de las Cuevas, hay un oliveral en cuyas paredes de contención de tierras de las distintas parcelas se ven muchas piedras labradas, algunas de gran tamaño, que indican la existencia de una edificación de cierta importancia. A esta partida se la denomina «Oliveral de la Iglesia», por creer la gente que allí existió un templo antiguo3 (1).

c) En distintos lugares he visto las inscripciones romanas que detallo a continuación, de las cuales algunas ya eran conocidas (figs. 2 a 7 y lám. 11).

I) Pequeño fragmento que perteneció a una losa descubierta al ensanchar el camino de las Cuevas, la cual fué hecha a pedazos intencionadamente para utilizarlos en las paredes que limitan los campos, donde aún se hallan, pero sin dejar a la vista ninguna inscripción. (Fig. 2).

II) Fragmento empotrado en la pared de un resto de edificación en la zona de enterramientos. (Fig. 3 y lám. lI, C).

III) Lápida funeraria a la que le falta la parte superior, quedando la inscripción correspondiente a un varón (fig. 4). Según su propietario el médico de Begís D. Eladio Capilla que la conserva en su poder, esta lápida procede del castillo. Su lectura es la siguiente:

...Cayo Viccio Barcates, de 70 años, aquí yacen

IV) Lápida situada en el umbral de una casa del pueblo, muy borrada, percibiéndose una «A» y otros débiles trazos sin posible lectura.
Estos fragmentos no los hemos visto citados en la bibliografía arqueológica.

V) Lápida que contiene la doble inscripción de un hombre y una mujer (fig. 6 y lám. II, A), cuya lectura es la siguiente:

Cornelia Plácida, de 30 años, aquí yace.

Cayo Viccio Vrbano, de 50 años, aquí yace.

VI) Otra lápida con la inscripción masculina y femenina completa (fig. 5 y lám. II, B), de la que damos la siguiente lectura:

Cornelia Proba, hija de Lucio, de 60 años, aquí yace. Lucio Antonio Blastino, hijo de Lucio, de 75 años, aquí yace.

Begís.- Inscripciones romanas halladas en su término.

VII) Fragmento de otra, con la inscripción incompleta (fig. 7 y lám. II, D). Las lápidas señaladas con los números V al VII proceden del Cerrito del Alcaydón, donde existió un caserío hasta hace pocos años; hoy totalmente destruído, distante unos quinientos metros de la zona de enterramientos antes mencionada. Actualmente las lápidas se hallan empotradas en la pared de una serrería al pie del mencionado cerrito. Estas lápidas fueron conocidas de muy antiguo; habiéndose ocupado de ellas diversos autores, si bien muchos de ellos las transcribieron con errores. Así, las vemos estudiadas por Diago <>, Libro III, pág. 83); por Ponz, el ilustre hijo de Begís (<>, T. IV, C. VII, página 371, Madrid 1947); por el Príncipe Pío (<>, figs. 41, 42 y 43, en Memoria de la Real Academia de la Historia, tomo VIII); por Masdeu (<>, tomo 19, página 548); por Cean Bermúdez <>, página 55); por Hübner en el ClL (vol. II página 532, números 4.017, 4.018 y 4.019); por Sarthou Carreres (<>, volumen correspondiente a la provincia de Castellón, pág. 1.012).
Es interesante hacer constar que el fragmento II y el VII, (figuras3 y 7, lám.II, C y D), según opinión de don Pío Beltrán, pudieran ser de la misma lápida, completándose así la inscripción; comprobación que no hemos podido hacer directamente hasta ahora y que, de resultar cierta, vendría a confirmar la sospecha de que las lápidas del cerrito del Alcaydon procederían también de la zona de enterramientos antes mencionada. Es de señalar que todas las inscripciones parecen referirse a una misma familia; lo que hace suponer si la referida zona de construcciones y enterramientos sería una villa agrícola romana.

III

Masía del Collado.- Junto al kilómetro 12 de la carretera de Canales a Viver, existe un pequeño grupo de viviendas. Este lugar es el de separación de las vertientes que han de lIevar sus aguas, por una parte al barranco de Pinel que desde Masía de los Pérez conduce al río Canales, y por otra al barranco de Taján, que luego de unirse a otros, Losar y Berro, desembocarán, ya en término de Teresa, al Palancia. La Masía del Collado, por su situación favorable, sin duda alguna, habrá sido habitada en todo tiempo. (Véase fig. 1).
Tomando como centro este caserío, a su alrededor aparecen varios lugares, no muy separados unos de otros, en los que se ha hallado restos ibero-romanos superficialmente. Todos ellos son en la actualidad campos de cultivo, y su excavación de poco interés por el grado de destrucción en que se encuentran; como más destacados citaremos los siguientes:

1) Hoyata.- Situada al E. del caserío a unos 500 metros de distancia (croquis fig. 1). Cuando la visité pude recoger fragmentos de cerámica basta, gris, otros de rojiza sin decorar, un colgante y un fusayolo; un fragmento cerámico con la superficie llena de agujeros, todo de época ibero-romana. Restos de huesos de rumiantes y un colmillo de jabalí. En un campo próximo encontróse superficialmente un anillito de bronce en espiral de 18 milímetros de diámetro exterior con uno de los extremos aguzado y el otro, que está roto, debió afectar la forma de cabeza de serpiente o terminar como el otro extremo. Corre a lo largo de toda la superficie exterior por su parte central una ligera línea ondulada incisa, como tema decorativo (fig. 10). Estos anillos en cobre o bronce están muy difundidos en La Tene II, variando el número de espiras de dos a seis.

2) Garra de la Moza.- (Debemos indicar que en esta región garra es sinónimo de campo de cultivo). Situado éste al Norte del caserío, a unos 200 m. Aún se conserva un trozo de pared y abunda la cerámica ibérica y romana acompañada de cenizas. Entre los fragmentos hallados merecen destacarse una base de terra sigillata, con la marca Evhodi, esclavo de Ateus, ceramista italiano en época de Augusto, que alcanzó el mayor esplendor al principio del siglo I de nuestra era. Los productos de este taller alfarero son abundantes en el Norte de Europa, teniendo noticia de haberse hallado en Silchester (Inglaterra) una marca de Atei con Evhodi. En España, aunque no abundantes, se conocen algunas, mereciendo citarse una circular de Tarragona y una cuadrada de la colección Cazurro, de Ampurias. Chabret cita otra procedente de Sagunto igual a la nuestra. En el Hübner hay varios ejemplares citados y también vemos dos en las excavaciones de Lucentum en 1932 (Memoria de los Museos Arqueológicos Provinciales, 1945, págs. 160, 161).
Algunos de estos datos los tomamos del fichero de don Pío Beltrán, a quien agradecemos la atención.

3) El Turco.- Al SE. del caserío, a poco más de cien metros, se eleva un pequeño cerrito conocido con el nombre de Puntal del Turco. Superficia1mente encontramos una punta de flecha y varios cuchillitos, todos de sílex blanco, al parecer neolíticos. En un campo de la ladera Sur se encontraron fragmentos de cerámica ibérica sin decoración, y entre ellos una urna casi completa a la que le falta el borde (fig. 8)

Figs. 8 y 9.- Begis.- «El Turco».- Urna cineraria y fíbula (Dibujos Jordá)

y fragmentos con decoración geométrica; de cerámica romana, varios fragmentos de sigillata lisa, otro de un cáliz de pasta finísima, y varios de ánfora romana vinaria. Una fíbula de bronce en, la base de cuyo arco hay una inscripción en relieve que, con algunas dificultades, puede leerse Lavcissa. La superficie exterior tiene un delicado adorno en forma de cordón limitado por dos líneas, todo ello en relieve (fig. 9).
El nombre Lavcissa es semejante a otros en marcas de alfarero galo-romanas, pudiéndose también señalar otras fíbulas con inscripción (Dechelette, Manual, t. IV, pág. 764) y en la colección Blaya de Murcia <>, 1942, lám. XLVIII, 29). En cuanto a la forma podemos mencionar tipos semejantes en Numancia y Ampurias.
La fíbula que aquí aportamos, apareció entre las piedras del fondo de una habitación adosada a la ladera, descubierta en una remoción de tierras.
En un campo cercano apareció un colgante de cerámica de sección elipsoidal, terminado por una parte con estrangulación en forma de almendra y por la otra en un orificio de gran tamaño con fuertes señales de uso (fig. 11). También superficialmente se halló una gran hacha pulimentada.

Figs. 10 y 11.- Begís.- Anillo de bronce (Hoyata) y colgante de cerámica (--El Turco--)
(Dibujos Jordá)

4) En la Carrasca Gorda y Romeral se hallaron restos ibéricos muy destrozados.
Todos estos hallazgos realizados en los alrededores de la Masía del Collado, nos inducen a suponer que corresponden a diversas agrupaciones de viviendas de agricultores que formaban parte de una misma agrupación de población.

IV

Alto de Losar.- Situado junto a la carretera de Canales a Viver, alrededor del kilómetro 10, a unos dos del Collado. Es un pequeño cerro atravesado por alienaciones artificiales de piedras. En una cata somera conseguimos dos vasitos ibéricos de pasta gris y otros tiestos de un vaso mayor de pasta rosada (fig. 12).

Fig. 12.-Teresa.- <>.- Vasitos ibéricos (Dibujos Jordá)

Pedrizas del Cerro.- Situada a unos 200 metros de la Masía de los Pérez, forma una pequeña replaza como escalón entre la cumbre y el barranco de Pinel, defendido por fuertes escarpes. Una ligera exploración proporcionó material en todo semejante al del cercano cerro de Peña de la Dueña, del que no hacemos referencia por haberlo hecho en otro lugar (<> en Anuario de Prehistoria Levantina, vol. II). Cerámica lisa, basta, espatulada, hecha a mano; otra de cordones en relieve, percutores, gruesos cantos con señales de fuego, abundantes cenizas y un molino naviforme. Tenemos noticias de haberse hallado en el mismo lugar un punzón de bronce. El yacimiento se encuentra deshecho en parte por haberse construído en él, recientemente, un nido de ametralladoras. Sería interesante su excavación por su semejanza con el de Peña de la Dueña mencionado.

Cueva Murciénaga. Situada en el término de Sacañet, a la izquierda de la carretera que conduce a Begís, en una ladera orientada al S., a la vista de las casas del pueblo.
La entrada está casi obstruída por el desprendimiento de grandes rocas. Consta de dos cámaras: la exterior ha quedado dividida en dos secciones a distinto nivel. En esta zona hicimos en 1945 una pequeña cata junto a la boca de entrada donde hallamos, envuelto en grandes masas de cenizas, numerosas astas de ciervo con muescas artificiales, sílex tosco pequeños fragmentos de cerámica y huesos con señales de uso. La cámara interior, a la que hay que descender apoyándose en los salientes de las rocas, de paredes estalagmíticas y suelo cubierto de pequeñas piedras rodadas, no nos dió ningún dato de interés.

Peña Bruñil. - Frente a la Peña de la Dueña y al otro lado del Barranco de la Gambalía, en lo alto del cerro, recogí superficialmente cerámica ibérica, notándose algunas alineaciones confusas. Más abundante es la cerámica al pie de dicho cerro.

Ríos de Arriba.- A pocos metros del puente a la izquierda del río, en un campo propiedad de don Eduardo Pérez, se descubrió una pequeña cista, que se vació por completo y se esparcieron sus restos, consistentes en huesos y pequeños fragmentos de cerámica, según referencias. La cámara está formada por dos muretes, sobre los que se apoyan losas planas que la cubren. Actualmente se ha prolongado la cámara y sirve de refugio en caso de temporal.
En otro campo cerca del puente mencionado, se descubrieron sepulturas labradas en piedra tosca, cubiertas por losas planas. Todo su contenido fué vaciado en un campo inmediato.
Aunque no lo he visitado, tengo noticias de que hay restos que pudieran ser prehistóricos en la partida del Mas de Asensio.

V

Caminos Romanos.- La noticia que da Chabret señalando la posibilidad de una vía romana que, partiendo de Sagunto remontaba la corriente del Palancia, dirigiéndose a Teruel a enlazar con la que iba de Chinchilla a Zaragoza, unida a la tradición que conserva el nombre de camino romano de Liria a una antigua vereda de ganado, nos movieron a buscar fuentes sobre el tema, así como realizar exploraciones en este sentido. Chabret señala en un trabajo inédito, del que conocemos un extracto4 (1) cuatro vías romanas secundarias, denominando a una de ellas vía de Aragón; que "saliendo de Sagunto y pasando por Jérica y Viver y Cuestas del Rabudo, se dirige a Teruel. Este trazado coincide o es paralelo al actual de la carretera general, pero no pasa por Begís como se indica en "el mapa publicado en dicha obra. La existencia dé esta vía secundaria la vemos indicada en la Carta de Peutinger (Reconstitución de MüIler. 1916), así como en Cortés (Diccionario Geográfico-Histórico, tomo I, pág. 244) y en las Historias de España de reciente publicación.
Las exploraciones dieron lugar a comprobar la existencia de algunos caminos empedrados que bien pudieran ser vías romanas de menor importancia que unirían núcleos de población poco importantes o servirían de acceso a las más importantes. (Véase fig. 1).
a) Uno de dichos trozos estaba situado entre la llamada Peña Chiquin y el caserío de Las Ventas, habiendo desaparecido recientemente por el trazado de una trinchera. Este trozo debería seguir ascendiendo hacia unas partidas llamadas de la Atalaya o de los Planos, dirigiéndose hasta El Toro o Barracas. Aparece de nuevo el empedrado como si hubiera enlazado con el anterior en la margen derecha del Palancia, y sigue ascendiendo hacia Begís por bajo de la Peña de la Horca.
b) Se observan varios trozos en el llamado «camino romano de Liria», paralelo y coincidiendo a veces con el trazado de la actual carretera de Viver a Canales. En el kilómetro 11, donde la vereda se separa de aquélla atajando distancias, en la parte llamada Puntal del Rincón del Monjo, se distingue en un trayecto bastante largo el empedrado con huellas del paso de los carros; otro trozo bien conservado, es la vereda que comienza en el kilómetro 13 antes de llegar a Masías de los Pérez; vuelve a verse, aunque no en tan buen estado de conservación, en el kilómetro 13-5 y pasa junto al caserío del Ventorrillo. Según referencias verbales que no hemos podido confirmar, se observan también carriladas a la entrada de Alcublas.
Los anteriores datos nos hacen suponer la existencia de un camino romano que, procedente de Liria, pasase por Casinos, (cosa que tal vez confirmen las exploraciones de FIetcher en esa comarca, y siguiendo bien hacia AIcublas o bien hacia el ViIlar por el llamado camino de la Vuelta Larga, que hemos recorrido en parte, observando restos de empedrados y huellas de carriladas, se dirigiría luego a Andilla, Canales, Begís, a buscar el enlace con la vía romana de Aragón.
Aunque no nos atrevemos a asegurar que tales caminos sean romanos, es indudable que atraviesan lugares donde hubo población romana, lo que, unido a la tradición, permite aceptar esta opinión con algún fundamento.

Imágenes: 
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